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viernes, 21 de marzo de 2014

¿Conoces los probióticos, prebióticos y simbióticos?

Desde hace un tiempo se está valorando cada vez más la importancia de los probióticos en el mantenimiento de un buen estado de salud, especialmente del sistema inmunitario.

Pero, ¿qué son los probióticos? La OMS define los probióticos como "microorganismos vivos que cuando se administran en cantidades adecuadas, promueven beneficios en la salud del consumidor."

Son bacterias de diferentes especies que se encuentran de manera natural en diversas zonas del cuerpo. Cada especie tiene un hábitat preferido aunque algunas están en varios diferentes. Los lugares más importantes donde se localizan los probióticos son el intestino, la piel, la mucosa oral y la mucosa vaginal. También se les conoce como flora intestinal, flora vaginal, etc. Otro nombre más técnico es microbiota que viene a significar "vida pequeña".

El intestino es un órgano que está en contacto con el exterior a través de los alimentos. Es la primera línea de nuestro sistema inmunitario y la parte más extensa. Está colonizado por millones de estas bacterias que viven de lo que comemos y nos ayudan a asimilar los alimentos entre otras funciones. Es una relación de beneficio mutuo. Existen más de 400 tipos de bacterias de diferentes especies como Lactobacillus y Bifidobacterium. Nos protegen de la acción de bacterias nocivas o patógenas y mejoran la función barrera de la mucosa intestinal.

Una dieta rica en frutas frescas, verduras, grasas omega 3, cereales, legumbres, yogures y otros lácteos fermentados contribuyen a la regeneración natural de la flora intestinal y su correcto funcionamiento.  Por otra parte, los malos hábitos alimentarios, el estrés, el tabaco o los tratamientos con antibióticos pueden alterar su complejo equilibrio. Se pueden producir malabsorción de nutrientes, diarreas, gases, estreñimiento, pesadez, hinchazón, etc.

Situaciones que pueden alterar el buen funcionamiento intestinal:
  • Diarrea de cualquier origen.
  • Diarrea relacionada con el consumo de antibióticos.
  • Incorrecta alimentación o cambio de alimentación (por ejemplo cuando se viaja a otros países).
  • Estrés (debilita las defensas).
  • Periodos de sobreesfuerzo.
  • Enfermedades crónicas como: enfermedades inflamatorias intestinales (Enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, síndrome del intestino irritable...), intolerancias al gluten o lactosa, alergias alimentarias...
  • Tratamientos con ciertos medicamentos como: antibióticos, corticoides, quimioterapia, antiácidos, y reguladores del tránsito intestinal.
¿Cómo pueden ayudar los probióticos intestinales a la flora intestinal autóctona? Pasarán a formar parte de la flora propia impidiendo que otros patógenos de desarrollen y causen infecciones. Modulan positivamente la respuesta inmunológica del intestino, reforzando nuestras defensas. Mejoran la absorción de algunos nutrientes como el calcio y las vitaminas. Nos ayudan a digerir mejor los alimentos. Producen algunas vitaminas y otras sustancias beneficiosas para el organismo como la vitamina K y algunas del grupo B. Mejoran los síntomas de enfermedades inflamatorias intestinales y cutáneas como el eczema atópico. Previenen alergias alimentarias.

Otra parte que requiere especial cuidado es la zona íntima femenina. La flora vaginal es un conjunto de bacterias que viven en ella. En su mayoría son Lactobacillus de diferentes especies. Tiene una función protectora ya que producen ácido láctico que mantiene el pH vaginal e inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos.

El uso de anticonceptivos orales, tratamientos con antibióticos o antifúngicos, estrés, higiene íntima excesiva, ropa demasiado ajustada, variaciones hormonales pueden dar lugar a molestias e irritaciones por el desarrollo de otros microorganismos dañinos que pueden dar lugar a infecciones como vaginosis bacterianas y vaginitis candidiásicas.

¿Cómo pueden ayudar los probióticos intestinales a la flora intestinal autóctona? Tienen un efecto positivo en casos de:
  • Desequilibrios de la flora vaginal.
  • Vaginosis bacteriana.
  • Vaginitis candidiásica (hongos).
  • Sequedad vaginal.
Los prebióticos son hidratos de carbono que no podemos asimilar pero que tienen un efecto beneficioso ya que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas y restauran la flora intestinal. Ayudan a los movimientos intestinales aumentando el peso de las heces y la frecuencia de evacuación intestinal por lo que ayudan a evitar el estreñimiento. Ejemplos: fibra alimenticia, fructooligosacáridos (FOS), galactooligosacáridos (GOS), inulina, etc. Se encuentran en alcachofas, legumbres, patata, ajo, cebolla, puerro, trigo, avena, cebada...

Los simbióticos son productos que contienen prebióticos más probióticos. Al contener microorganismos vivos, algunos pueden requerir refrigeración.

Existen diferentes métodos para proteger a los probióticos del pH ácido del estómago y asegurar la llegada de bacterias vivas al intestino o a la vagina. Igualmente hay diversas marcas que varían ligeramente su composición. Incluyen distintas combinaciones de cepas de probióticos, prebióticos y/o vitaminas. Todas ellas eso sí deben garantizar que los microorganismos lleguen vivos al lugar donde tienen que actuar.

Los complementos alimenticios o medicamentos que los incluyen ayudan a completar las necesidades nutricionales pero no son sustitutivos de una dieta equilibrada.

En Farmacia Lluis disponemos de una amplia gama de probióticos y simbióticos adaptados a diferentes necesidades. Os detallamos la gama LACTOFLORA. 

  • Protector intestinal para niños con diarrea. Sin gluten, apto para celíacos. Apto para diabéticos. Se recomienda separar las tomas del antibiótico y el probiótico para asegurar la supervivencia de los probióticos. Mantener por debajo de los 23ºC.
  • Protector intestinal para adultos con diarrea. Mismas condiciones que infantil.
  • Protector íntimo femenino, No necesita nevera.
  • Protector inmunitario con vitaminas y minerales. No necesita nevera.
    • Para periodos de convalecencia (tras gripe, resfriado, vacunaciones en personas mayores,...).
    • Periodos de sobreesfuerzo (estrés, exceso de trabajo, dietas desequilibradas...).
    • Periodos de cansancio y fatiga (cambios de estación, durante el invierno, astenia primaveral, tercera edad...)

Con esto terminamos este extenso artículo sobre probióticos. Si tenéis alguna duda podéis contactarnos a través de www.farmacialluis.com o en Facebook http://on.fb.me/1nPPKDE

Salud-os!

viernes, 15 de noviembre de 2013

Picores íntimos (Candidiasis vaginal)

La mayoría de las mujeres a lo largo de su vida van a tener algún episodio de infección fúngica vaginal o candidiasis vaginal, también llamada vulvovaginitis candidiásica. Esto es una infección por hongos en la zona íntima que tanto puede afectar a la zona externa (vulva) como a la interna (vagina). Se manifiesta como picores, escozor o irritación, ardor, dolor y en ocasiones un flujo espeso y blanquecino que no huele mal con aspecto de leche cuajada, aunque también puede ser acuoso. Además puede producir dolor o molestias durante el acto sexual (dispareunia).

Puede causar importantes trastornos emocionales en la mujer que puede sentirse avergonzada o cohibida al hablar sobre sus síntomas. A pesar de esto es muy frecuente. Puede afectar al 75% de las mujeres a lo largo de su vida. 

Falsos mitos rodean esta patología. No es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) si bien puede transmitirse entre compañeros sexuales. No está relacionada con la falta de higiene. No existe ninguna relación entre esta enfermedad y la infertilidad.

Recibe el nombre de candidiásica porque el hongo presente en un 85-90% de los casos es de la especie Cándida albicans.

Es importante diferenciarlo bien de la infección de orina que cursa con urgencia para orinar, dolor al orinar y escozor. Los pacientes indican que tienen la sensación como sí orinaran "agujas" por el dolor que produce. El número de veces que orina la persona aumenta mucho respecto a lo habitual de cada persona. Además puede aparecer fiebre en casos graves en los que la infección progrese. En el caso de los hongos los síntomas se presentan de manera constante y el hecho de orinar no suele aumentar la molestia que está presente de manera constante.

Alrededor de un 5-8% de las mujeres sufrirá episodios recurrentes de vulvovaginitis candidiásica. Se considera recurrente cuando se dan 4 o más episodios al año.

La zona vaginal tiene una flora bacteriana propia que incluye muchas bacterias y a los hongos en cantidades pequeñas. La patología se produce cuando por diversos motivos se reduce el número de bacterias y se favorece el crecimiento descontrolado de los hongos que pasan a causar estas molestias.

Los factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad son el embarazo, la diabetes no controlada y la toma de antibióticos. Los antibióticos de amplio espectro como amoxicilina puede afectar a las bacterias que están en la flora vaginal reduciendo su número. Esto deja menos competencia a los hongos que pueden crecer a sus anchas y pasan a dar problemas.

El embarazo puede predisponer a las mujeres a sufrir la enfermedad dado que las concentraciones elevadas de hormonas reproductoras aumentan el contenido en glucógeno en los tejidos vaginales. Este glucógeno es un alimento para los hongos. 

La colonización vaginal es más común en las mujeres diabéticas que no están controladas adecuadamente debido probablemente a la presencia de glucosa en la orina y en el flujo vaginal que favorece el crecimiento de los hongos.

Una recomendación que se suele hacer a las mujeres que sufren este problema es que la ropa interior sea de algodón frente a tejidos sintéticos y además no llevarla muy ajustada porque favorece la enfermedad.

El tratamiento se basa en el uso de medicamentos antifúngicos que combaten a los hongos. Se pueden aplicar de diversas maneras tanto vía oral como tópica en cremas o comprimidos vaginales. Es recomendable en el caso que la mujer sea sexualmente activa tratar al compañero al mismo tiempo. De este modo se evita que la mujer se cure y posteriormente vuelva a infectarse del compañero que lo puede tener sin presentar síntomas. Si el compañero no se trata puede ser útil usar preservativo para evitar el contagio de nuevo del hombre a la mujer.

Existen numerosos remedios caseros de auto medicación cuya eficacia no está probada. Desde ajo, yogur, aceite del árbol del té, duchas vaginales de vinagre...poco recomendables por no estar demostrados.

Para normalizar la flora vaginal y tener una curación más rápida se recomiendan probióticos con cepas y dosis que hayan demostrado su eficacia. Desde la farmacia hemos indicado Muvagyn comprimidos vaginales con buenos resultados. En mujeres que tienen el problema recurrente asociado a la menstruación se les recomienda hacer 1 cápsula al día durante 8 días siempre tras el tratamiento anti infeccioso. Repetir cada 3 o 4 meses para mantener el efecto protector.

Para cualquier consulta sobre el tema no dudéis en contactarnos. Os recordamos que estamos en Facebook y tenemos nuestra web. www.farmacialluis.com dónde podéis mandarnos dudas y consultas.

Salud-os!